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No dejó ninguna nota, pero sí cientos de interrogantes, todos girando alrededor del "¿por qué?". Cuáles fueron sus motivos. Por qué irse sin hacer un alegato póstumo, que diera un cierre con sentido a toda una vida. Aunque no tuviera apego por ella, qué menos que dejar una narración con final coherente. Solía gustarle hablar, de banalidades casi siempre. Sorprendía que, para una ocasión en que encontraba un modo eficaz de asegurarse una audiencia, no la hubiese aprovechado. Creó un silencio acusador. Cada pequeño pecado cometido en la relación con ella aparecía en las mentes de quienes la conocieron. ¿Habría sido esa su intención?

Nadie estuvo allí para saberlo.

De noche. Un bote de pastillas, antes unos tragos de alcohol. En realidad quería suicidarse sin pena ni gloria, marcharse de la fiesta de la misma manera invisible en que se alejaba de los demás el resto del tiempo. Dejar una nota hubiese sido darle demasiadas ínfulas al asunto.

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