Quiero escribir.
No porque tenga nada nuevo que enseñarle al mundo. No porque busque la fama o el aplauso de los demás. No porque sienta que tengo un potencial que necesite salir del encierro de la represión.
En realidad, no tengo ni idea de por qué quiero escribir. Cuánto más me lo propongo, más ridículo lo veo, más poco hábil me siento. Y más me echo atrás, entonces.
Pero he decidido desoirme y experimentar un poco. Intentar una página diaria. Al menos. O unas líneas. O unas palabras. O algo. O. Acompañada de la ridiculez, la inhabilidad y la torpeza, torpedeando el propósito. Y yo que sigo escupiendon letras, contraatacando.
Tengo apenas 10 minutos para apuntar algo hoy. Ahora ya 5. Un trabajo por el que madrugar y un hijo en el que invertir el resto del tiempo hasta que me lo arrebata el sueño, al que él intenta resistirse cada día. Y ahora ya me quedan 2 minutos. Poco tiempp pero suficiente para recordar a Bukowski ilustrado por Bill Watterson.

Comentarios
Publicar un comentario